Erré a lo largo de los ríos,exploré los bosques frondosos.
En Auvillar, vi las dos torres con columnas.
¿ No habría por allí algún baobab extraviado?
Auvillar tiene dos torres que arrojan modernidad.

El camino es abrupto y salvaje.
Voy por el bosque mojado, huyendo, los ojos
cerrados, los fantasmas de la noche.
En la niebla l
ívida, el sol no está muerto.
M
e sigue.

Ya, el campo del cielo es profundo.
Sé que el calor del sol matutino triunfará en el cenit.
A veces, camino bajo la sombra recortada de los árboles.
A veces, estoy bajo la cruda luz del que manda.
La senda que serpentea por la colina no es la de la filosofía.
Aquí, la naturaleza no duda de sí misma.
i Tiene la fuerza convulsiva de las cosas reveladas!