La luz es el órgano del cuerpo vivo en el Universo.
El Universo es estático y lo que lo representa debe también serlo. Durante los fenómenos de creación espiritual o artística, un orden de técnica operatorio está oculto pero es sin embargo lo que establece la identidad de la obra.
El hombre depende de las relaciones que existen entre los fenómenos a los que está sometido y los fenómenos que construye ya que todo fenómeno teniendo como objetivo la armonía o el orden puede estar representado por formas y números que impulsan relaciones.
La armonía de una obra está vinculada al valor operatorio de las formas y de los números.
Los pitagóricos conocían la analogia entre los números y la vibración de las cuerdas de un intrumento de música ya que la altura de los sonidos del grave al agudo está vinculada a la longitud de las cuerdas.
Cuanto más se remonta en el tiempo de la creación artística, más este orden es descifrable. Cuanto más una obra maestra es portadora directa de los números, más la retiene la memoria colectiva y más "habla" al cerebro de todo Homo sapiens que sea culto o no.
Un hombre no experto en el descifrado pictórico puede experimentar una emoción delante de una obra porque la estructura subyacente está en adecuación con lo mental del humano portador de las formas y números. la analogia de las formas y colores entre ellas es un mensaje estructurado por los números que el cerebro humano percibe más o menos conscientemente.
Desde este punto de vista, el arte del Renacimiento italiano es muy portador porque se inspira en la obra de Alberti, autor de tratados en lengua popular y en latín sobre la arquitectura, la pintura y la estatuaria. Este teórico del conocimiento universal practicaba todas las formas de ciensas de su época así como filosofía y literatura. Pretendía reconciliar el racionalismo antiguo y la expresión del cristianismo a través de las artes arquitectónicas, pictóricas y estatuaria.
La unión del fundo y la forma oculta la relación color- imagen- lenguaje y desarrolla una cultura de la señal.
Lo que es válido para la pintura lo es también para toda obra basada en el lenguaje escrito. Esto fue puesto en evidencia por el estructuralismo en los años 50. Vladimir Propp escribió a este respecto un trabajo notable sobre los cuentos de hadas. Puso en evidencia un marco general de organización aplicable a todos los cuentos de hadas como si el cerebro humano no pudiera prescindir de estructura.
El orden oculto es la firma de la obra maestra
Las obras escritas, pintadas, esculpidas o musicales se someten a la ley de los números porque establecen dentro ellas un mundo estructurado que construye un orden a través de un mensaje pero generalmente este orden permanece oculto.
La luz es un órgano del cuerpo vivo del universo cuya función es generar un lenguaje.
Designa los objetos del espacio, los hace participar a un mundo único conectando el macrocosmo al microcosmo. La luz es el emisor que establece una comunicación entre el universo y el hombre que es el destinatario y que posee ahora el lenguaje de la luz para compender lo que él es a través de lo que ella es.
Las categorías del lenguaje luminoso son : el contexto, el mensaje, el contacto, y el código.
Estas categorícas determinan la comunicación*.
El contexto está formdo por los contenidos del Universo que son interdependientes. Es el cojunto de las circunstancias que rodean el nacimiento de todo acontecimiento de origen luminoso y permiten establecer, en principio, un significado.
El mensaje es la secuencia o dato espacial que llevada en la aparente oscuridad del contexto. Permite la lectura del universo y descubrir las coherencias de una organización macroscópica o microscópica. Por ejemplo, cada secuencia luminosa permite estudiar separadamente el desarrollo de una estrela. Este estudio es posible debido al conocimiento de los fenómenos luminosos estudiados en la Tierra.
El contacto constituye un elemento mediador para la interpretación del mensaje. En el lenguaje microscópico, el contacto puede ser un telescopio o un eclipse. En el lenguaje microscópico, el contacto puede ser un prisma, un microscopio o un acelerador de partículas.
El código es un cojunto de símbolos o de leyes que determinan las propiedades de la estructura universal. Se expresa por números porque el número es un dialecto del Universo. Las unidades narrativas del lenguaje "luz" son invariantes numéricos que permiten describir el Universo. Estos invariantes son : La velocidad de la luz (C) el constante de Planck, la carga del electrón(e)
* Las categorías del lenguaje fueron definidos por Jakobson (Ensayo de lingüística general, capítulo 11, 1960)
El emisor luz es el cerebro del Universo que le permite tener la conciencia de sí cuando llega al destinatorio.
Este órgano Luz es factor de sensación en lo orgánico. Desarrolla la sensibilidad, factor de imagen, desarrolla la memoria, factor de emociones y desarrolla la afectividad.
Las informaciónes sobre el Universo pueden ser objetivas o subjetivas.
Son objetivas cuando describen un objeto luminoso cuya realidad no se pone en duda por los órganos sensoriales pero se somete a la lógica científica.
Son subjetivas cuando derivan de fenómenos psíquicos que implican una intervención del sujeto. La explicación de autonomía de lo vivo viene dada por el lenguaje de la luz rstituida al seno del planeta, el cual está en relación de dependencia con el medio cósmico. La energía de conexión estudiada en la materia es una asociación sistemática que nace en el átomo.
Aquí hemos definido el átomo como una unidad de materia. Todo átomo tiene un comportamiento fantasmal. La física cuántica pone en evidencia este comportamiento.
El electrón, partícula elemental que pertenece a la vez a la materia y a la ante materia, impone al Universo su tendancia direccional.
El factor direccional de la materia es una fuerza que impulsa algunos electrones a vincularse o a liberarse de los átomos en los cuales se encuentran atrapados así como los átomos a liberarse de las moléculas. Esto define la naturaleza de fuerza que impulsa las moléculas a liberarse de las unidades de materia en el momento de la muerte orgánica.
La fuerza del pensamiento vinculada a valores perpetuas crea